Sigue la tensión en el puerto de Bahía Blanca por el conflicto sindical entre el SOMU y las empresas de practicaje

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El diario La Nueva Provincia informó el miércoles (01 agosto 2012) que sigue la tensión que dificulta las operaciones en el puerto de Bahía Blanca como consecuencia de la puja entre el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las empresas de Practicaje
El detallado informe expresa:
 
A partir de los cuestionamientos cruzados por un convenio colectivo de trabajo, se comenzó analizar si la presión gremial afecta la operatividad portuaria. Los obreros marítimos en conflicto advierten que podrían endurecer las medidas de fuerza. La patronal afirma que el gremio realiza un manejo inescrupuloso de la bolsa de trabajo.
     Si bien  no se cortaron los accesos al puerto de Ingeniero White, como sí sucedió en los dos días hábiles anteriores, se mantiene la tensión entre el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las empresas de practicaje que prestan servicio en el puerto local: Donmar y Essen.
     Esta situación le quita previsibilidad a la operatoria portuaria debido a que el gremio anticipó que podría establecer nuevas medidas de fuerza, incluso algunas solidarias que alcancen a otras empresas que tienen marineros entre su personal.
     La polémica gira en torno a que el SOMU pretende que las empresas de practicaje firmen un convenio colectivo de trabajo con nuevas condiciones, las cuales no son compartidas por las firmas mencionadas ni por la cámara que las nuclea.
     El presidente del Consorcio del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB), Hugo Borelli, mediante una nota dirigida al titular de la Cámara de Armadores de Lanchas de Prácticos, Armando Basigalup, expresó, entre otras cosas, que vería con agrado que se arbitren los medios para conseguir los acuerdos necesarios que permitan contar con un convenio colectivo que incluya a los trabajadores afiliados al SOMU, "con el fin de sostener la normalidad en el puerto, que se encuentra en un importante pico de actividad estacional, y por el mantenimiento de la paz social y laboral".
     Desde la mencionada cámara se contestó la nota formalmente, mediante otro escrito firmado por Basigalup.
     "(...) El SOMU ha hecho gala de una arbitrariedad absoluta y manifiesta en el manejo de una bolsa de trabajo que le da la llave de transformar a un marinero que no sigue `sus órdenes' en un desocupado permanente. Esto es lo que le permite en la actualidad y sin que medie conflicto laboral alguno, y a través de órdenes directas ilegítimas a los marineros despreciando la autoridad de a bordo y la de la empresa que los contrata, demorar buques nacionales y extranjeros a su antojo. Como usted seguramente conocerá por ser el puerto cuya gestión preside, estos hechos son comunes y tristemente reiterados", se manifestó en la nota enviada al titular del Consorcio.
     El texto expresó también que de los hechos mencionados hay innumerables denuncias de la Cámara de Armadores de la República Argentina, Cámara de Puertos Privados, Cámara de Practicaje, Cámara de Lanchas de Prácticos, Cámara de Remolcadores y Centro de Navegación, entre otras entidades, ante instituciones como la Prefectura Naval Argentina, la subsecretaría de Transporte Fluvial y Marítimo, la Administración General de Puertos, el ministerio de Trabajo y, asimismo, la Justicia penal.
     "En resumen, el SOMU se ha transformado en una autoridad paralela que ha llevado a que quien decida el ingreso o el egreso de un buque sean las autoridades del sindicato, a través de este manejo inescrupuloso de los remolcadores. Pretenden hacerlo extensivo a las lanchas de prácticos. Nosotros no lo vamos a consentir", se agregó en la nota.
     En el comunicado firmado por Basigalup también se indicó que el 95% de los marineros embarcados en las lanchas de prácticos no acompañan el reclamo del SOMU.
 
A otras orillas. La situación derivó en críticas que fueron más allá de la discusión por la firma del convenio colectivo de trabajo, llegando a poner bajo análisis la injerencia del gremio en la operatividad del puerto y, en un escenario más global, cómo afectan sus medidas de fuerzas en la competitividad y en la imagen en el exterior.
     El panorama denunciado por las empresas de practicaje hizo que el tema interese a concejales bahienses.
     De hecho, ayer el edil Raúl Woscoff (Integración Ciudadana) presentó un proyecto de resolución solicitando al presidente del Consorcio, Hugo Borelli, que informe sobre las esperas de buques cerealeros y petroleros en el fondeadero del puerto de Ingeniero White.
     "En estos últimos tiempos se advierte la presencia de numerosos buques cerealeros y petroleros en el fondeadero, que en un número de 20 a 30 acumulan esperas de unos 20 días, que obviamente tienen un costo que asumen las terminales y que, en definitiva, se trasladaría a los productores", señaló el concejal.
     Woscoff consideró que algunas medidas podrían evitar esas esperas, como exigir un mayor número de unidades de remolque a las empresas que prestan ese servicio.
     El edil pidió que se informe la estadía de los buques en el fondeadero, en los últimos 90 días, si ello supone el incremento de costos y qué medidas pueden ser tomadas a fin de corregir esta situación.
 
Acusación
     Carlos Campestrini, presidente de la Agrupación Marítima Whitense, había señalado la semana pasada que las empresas Donmar y Essen conforman un monopolio cuyo titular es Miguel Doñate, un armador que "castiga a los marineros a modo de revancha porque Omar Suárez, titular del SOMU, terminó con el negocio que él tenía en la hidrovía del Paraná, donde explotaba a los marineros y perjudicaba a empresas argentinas, creyéndose el dueño de todo eso y contratando mano de obra paraguaya a menor costo, sometiéndola a peores condiciones".
 
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